La Diosa Blanca

La Diosa Blanca es originalmente un libro de Robert Graves, escritor y mitólogo de origen inglés. Graves reconstruye lo que considera el lenguaje mágico de la Europa antigua mediterránea y septentrional, vinculado a ceremonias religiosas populares en honor a la diosa Luna. A lo largo del libro, relata como en Europa y Oriente Próximo existían culturas matriarcales que adoraban a una Diosa Suprema y que reconocían a los dioses masculinos solo como sus hijos, consortes o víctimas para el sacrificio. Estas culturas, según Graves, fueron eliminadas por la irrupción del patriarcado que arrebató a las mujeres su autoridad, elevó a los consortes de la Diosa a una posición de supremacía divina y reconstruyó mitos y rituales para ocultar el pasado. Según el autor, la conquista patriarcal llegó a Europa occidental alrededor del 400 a.c.

 

Como en los antiguos rituales de adoración a la triple diosa los poetas hemos decidido volver a encontrarnos para celebrar la vida, el arte y la poesía. Es el espacio sagrado donde la palabra se hace latido y danza, y nos encontramos con nuestras raíces primigenias que sobreviven, escondidas, al interior del lenguaje. Después de todo, como pensaba Heidegger, los poetas somos los emisarios de los dioses olvidados. La Diosa Blanca se constituye como un espacio de encuentro, diálogo y pensamiento, a través de tertulias, charlas, cineforos y talleres, para reflexionar sobre temáticas asociadas a la creación poética. Desde esta perspectiva el objetivo es generar reflexiones que permanezcan, que alimenten el conocimiento, que nos permitan pensar nuevas rutas de pensamiento y delirio poético.

 

Pero no sólo ello. Se busca alimentar nuevas miradas sobre la labor del poeta, su conexión con el lenguaje, la ciudad, el otro y la multiplicidad que nos conforma. Entendiendo el poeta como un universo en sí mismo, con una alta sensibilidad hacia el mundo, los trayectos del hombre y sus abismos interiores. La reflexión sobre el otro, y la mirada del otro a través del poema o el texto poético, se hace necesaria en medio de un proceso de reconciliación y perdón para superar las viejas heridas del conflicto armado. Por ello, hoy más que nunca son pertinentes estos espacios de encuentro, para poner en discusión estas miradas y generar una construcción colectiva del conocimiento.

 

De estos encuentros se espera que haya una producción (ensayos, artículos, poemas, cuentos…) que den cuenta de nuestras reflexiones y ayuden a fortalecer nuestra identidad como grupo. La producción ayudará a incentivar la creación poética en la ciudad y a pensarnos a nosotros mismos.

 

Por ello, en una segunda instancia, la idea es llevar más adelante, en lo posible, estos espacios de encuentro (talleres, conferencias, cine-foros…) a otros lugares donde confluya la cultura local como los parques bibliotecas y espacios de difusión artística y local de los barrios de la ciudad. Todo esto en busca de generar un intercambio de saberes entre el colectivo nuevas voces y la comunidad que enriquezca aún más nuestras reflexiones y, a su vez, sirva como medio de difusión de nuestros proyectos.